Las hojas caen
El viento suena
Tus ojos ríen
Y yo sigo aquí, aquí, aquí…
No lo entiendes ni lo soportas
No me compares, no me extrañes
Saber las palabras que están, saber el sentir, conocer tu alma
Me hacen pensar en quien está más mal
No sabes si existe el pasado, si mi presente persiste y si mi futuro se extingue
No entiendes mis raíces, ni mis sueños
No Lloras conmigo porque no conoces las lágrimas
No sabes la verdad porque no hay
Hay vida mía que extraño en aquel lugar

Hay cariño! que dices estar…

Si tan solo viera el momento en que existes
Entre lo momentos perdidos
Tu siempre estás en el final
Eres el maldito final de todo
A veces recuerdo tu nombre
Como si quisiera olvidarlo
Y que se extinguiera con el tiempo todo lo que paso
Poder retroceder 12 años y cambiar todo
Cambiar esa maldita situación que me llevo a esto
Poder decir basta y tomar mis cosas e ir lejos de aquí
A veces extraño olvidar tu nombre
Porque sé bien que aun sigues aquí, aquí en ese maldito rincón que trato de olvidar
No puedo, no me resulta
Tan solo extinguir es lo mejor
Si sirve olvidar porque ahora no resulta?
Porque aun no te vas y sigues acá?
Porque tengo mil preguntas y ninguna tiene respuesta
A veces quisiera que todo esto desapareciera
Y ser… lo que siempre trate de ser…

. . .

El avión se sacudía sobre la cordillera.
Francisca se quiso mirar en los ojos de Emilio cuando tomaba su mano con fuerza, y decía, tratando de sonreír, que ahora no tenía miedo.
Sin embargo, no sé encontró en su mirada que se iba alejando, ni se reflejó como antes, pero se dio cuenta del momento exacto en que empezaba a desaparecer de las pupilas de Emilio . . .